jue. Abr 3rd, 2025

Una nueva posición puede tener un gran impacto en la trayectoria profesional de una persona. Sin embargo, en el entorno laboral actual, que es muy colaborativo y está en constante transformación, realizar una transición exitosa es más complicado que antes, incluso para quienes son muy capacitados y comprometidos. De acuerdo con el informe State of Organizations 2023 de McKinsey, el 33 % de los empleados en nueve países europeos, el 40 % en Estados Unidos, el 45 % en Oriente Medio y el 60 % en India han expresado su intención de buscar un nuevo empleo en un futuro cercano.

La importancia de las pausas laborales y su impacto en la transición

Según una encuesta de LinkedIn, casi dos tercios (62 %) de los trabajadores han detenido su carrera en algún momento. Con esta tasa de rotación, tanto directivos como empleados se esfuerzan por alcanzar las expectativas de sus organizaciones. No solo se trata de realizar las tareas; los empleados también requieren tiempo para entender la cultura, los procesos y la forma de comunicarse en la empresa. La inversión en tiempo, dinero y otros recursos para capacitar a un nuevo empleado se pierde si este se va después de seis meses o un año. A medida que el mercado laboral cambia, las personas revisan sus opciones profesionales y a menudo se sienten desorientadas. Como respuesta, las organizaciones pueden ajustarse, personalizando sus ofertas para emplearles de acuerdo con sus preferencias individuales. Este enfoque puede ayudar a cerrar la brecha entre las expectativas de los trabajadores actuales y las necesidades de las empresas.

Tres formas de asegurar transiciones laborales suaves

1. Conocer los procesos de la empresa

Cuando se crea una nueva función en una organización, puede ocurrir que los procesos anteriores se reemplacen por otros nuevos para alcanzar nuevos objetivos estratégicos que hayan surgido debido a las tendencias del mercado, los avances tecnológicos y las nuevas regulaciones. Introducir un nuevo proceso en una organización puede afectar la moral de los empleados. Estos nuevos procedimientos pueden cambiar cómo se realizan las tareas, modificar la estructura organizativa y, en algunos casos, eliminar responsabilidades o puestos. Por lo tanto, es fundamental evaluar la moral de los trabajadores antes, durante y después de implementar un nuevo proceso para comprender su efectividad.

Existen empresas que utilizan títulos de trabajo parecidos, pero las responsabilidades pueden variar según lo que la empresa necesite. Por eso, pueden implementar procedimientos nuevos que se adapten a las demandas actuales de la organización. A través de una buena comunicación y una evaluación correcta, los directivos y la nueva persona deben coincidir en entender los procesos anteriores y los actuales de la empresa.

2. Reunir información sobre la cultura de la empresa

A veces, el desafío de adaptarse a un nuevo trabajo no está relacionado con las habilidades de la persona. La integración cultural es crucial para sentirse a gusto en la organización. El éxito futuro de una empresa depende de la capacidad de la persona para influir en su nuevo entorno. Por lo tanto, su comprensión y habilidad para navegar en la nueva cultura puede aumentar o disminuir su impacto general. Conocer la cultura de la empresa también puede establecer los límites de cada individuo en el trabajo. Un aspecto clave para que los empleados se integren a la cultura corporativa es cómo ellos definen la separación entre su vida laboral y personal. Un estudio de McKinsey muestra que las preferencias de los empleados respecto al trabajo, como horarios flexibles, opciones de teletrabajo, oportunidades de crecimiento profesional, tareas gratificantes y salario justo, varían según factores como la edad y la experiencia laboral. Las empresas que cuidan adecuadamente a su personal y gestionan eficazmente estas preferencias obtienen una ventaja competitiva sostenible para atraer y retener talento, convirtiéndose en “líderes en personas y rendimiento”.

3. Aprender de nuevo y buscar capacitación continua

En un entorno laboral cambiante, no todas las habilidades son iguales. Algunas habilidades están viendo un aumento rápido en su demanda y están afectando a una variedad más amplia de profesiones. Este efecto obliga a individuos y organizaciones a redefinir la naturaleza del trabajo. Según la encuesta Hopes and Fears 2023 de PwC, que consultó a casi 54,000 trabajadores de 46 países y regiones, se anticipa que el 58 % de los empleados experimentarán un cambio significativo en sus habilidades en los próximos cinco años. Estos trabajadores deben adoptar el camino del aprendizaje continuo, dejando atrás conocimientos anticuados y adquiriendo nuevos para mejorar sus capacidades, abrirse a nuevas formas de trabajo y evitar quedarse rezagados en el mercado laboral. Las transiciones son una realidad constante en el trabajo. A medida que estos cambios continúan ocurriendo en sectores como la tecnología, la ciberseguridad, la educación, la banca, el comercio minorista y la salud, es esencial que tanto los directivos como los empleados mantengan una actitud curiosa y colaborativa en sus nuevas funciones. Estas características asegurarán una transición fluida entre sus tareas actuales y las futuras.

By Belén Stettler Wiertz

Belén Stettler Wiertz es una experta en comunicación política y relaciones públicas, con una trayectoria destacada en la creación y gestión de estrategias de marca personal y comunicación gubernamental. Fue becaria del prestigioso programa Fulbright en Política y Liderazgo Político en la Universidad de Massachusetts, donde perfeccionó sus habilidades en liderazgo y estrategias políticas. Graduada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA), con especialización en opinión pública y publicidad, Belén ha aplicado su conocimiento en diversos contextos, tanto en el sector público como en el privado. Además, completó una diplomatura en Comunicación Gubernamental en la Universidad Austral, enfocándose en la comunicación estratégica para la gestión pública. Su experiencia abarca la capacitación de líderes y funcionarios en técnicas de comunicación efectiva, así como la dirección de campañas de comunicación a distintos niveles de gobierno.